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Si no marché este 8M, sigo en la lucha

El 8M no es un lugar. Si no marché, no pude o no quise, sigo en la lucha.

8 de marzo
Si no marché este 8M sigo en la lucha.

Salir a manifestarte a las calles cada 8M no es una experiencia universal accesible para todos los cuerpos ni para todas las mujeres.

Durante mucho tiempo sentí que acudir a las marchas y movilizaciones era la máxima expresión de superioridad moral de la militancia en las causas sociales, políticas, ambientales, civiles, etcétera.

Hasta hace no tanto me sentía una mala feminista por no pronunciarme en las marchas, por abrumarme en las multitudes y perder la cordura ante las masas, pero cuando una muy querida y aguerrida amiga adquirió una condición de discapacidad entendí -gracias a sus palabras- que salir a manifestarte a las calles no es una experiencia universal accesible para todos los cuerpos ni para todas las mujeres.

El 8M no es un lugar, es una fecha, pero más allá de eso es un símbolo de una lucha constante que se hace diariamente. No vamos al 8M, el 8M nos alcanza como nos alcanzan todos los días, estemos en donde estemos, a hombres y mujeres por igual. El valor del 8M lo hacemos nosotras, somos todas, en todas partes, al mismo tiempo, políticamente hablando.

El valor del 8M no se limita a las marchas en el zócalo y las avenidas grandotas, la lucha se hace en las casas, en los trabajos, en las familias, en las escuelas, en los comercios, en las calles chiquitas sin pavimento ni iluminación. La lucha no sólo se aprende formándote académicamente en estudios de la mujer, se aprende viviendo todos los días y conociendo las realidades que nos atraviesan como mujeres y en nuestra diversidad.

Salir a las calles no es para todas, porque muchas no podemos, y con culpa admitimos que no queremos, pero eso no nos hace menos feministas ni menos útiles a la causa colectiva. Lo que hacemos aporta desde todas las trincheras cuando nuestros pensamientos y actos son congruentes, autocríticos, personales y políticos. Resistimos y luchamos cuando usamos nuestra voz, así sea en la reclusión. 

Las enfermas luchan.

Las presas luchan

Las que convalecen luchan.

Las que viven con discapacidad luchan.

Las sordas luchan.

Las ciegas luchan.

Las gordas luchan.

Las locas luchan.

Las que viven con agorafobia luchan.

Las que tienen ansiedad social luchan.

Las que están cautivas luchan.

Las que están siendo explotadas luchan.

Las que se quedan a hacer la comida, luchan, no importa si no se acuerparon en Reforma, ahí hay muchas hermanas acuerpándose por las que no están ahí.

 

Samanta Chávez Jiménez, Psicóloga social, tallerista, feminista y neurodivergente TDAH, estudió Psicología en la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco (UAM). Brinda acompañamiento psicológico con perspectiva de Derechos Humanos, colabora en instituciones y colectivos de trabajo humanitario. Sus reflexiones abordan el feminismo, el amor romático, la cultura pop y la salud mental. FB: Sam Chávez. IG: ladycraving.

 

Sam
Samanta Chávez Jiménez, Psicóloga social, "Si no marché este 8M sigo en la lucha". Ilustración: Vale Rodríguez.