El periodismo y su influencia en la salud mental de los adultos mayores ante la cobertura de la COVID-19

Como parte de la población en riesgo frente al coronavirus, los adultos mayores tienen el derecho de contar con medios de comunicación que los mantengan informados sin descuidar su estabilidad emocional

Cuidar de los adultos de la tercera edad forma parte del trabajo de los profesionales de la información, para quienes a lo largo de la pandemia de coronavirus y en materia de cobertura, muchas ocasiones el periodismo pareciera vivir un momento monotemático: mayormente se habla de la COVID-19 y de sus impactos negativos a través de estudios y de estadísticas.

Sin embargo, detrás del periodismo debe existir un gran trabajo de corroboración de fuentes, de compartir experiencias y mejores prácticas en las que editores, reporteros y jefes de información compartan sus relatos de cobertura como ya lo han hecho profesionales de la comunicación radicados en Asia, Europa y en América Latina.

Sana distancia, mínimo contacto y coberturas en medio de la pandemia son grandes retos a los que se enfrenta la industria periodística. Quienes trabajan en ella lo hacen a través del cambio constante en las noticias y tratando de valerse de un periodismo ético y responsable, que mantenga la credibilidad de la audiencia hacia la que van dirigidos, manteniendo la confianza de los lectores en el minuto a minuto.

La periodista Martha Ramos de El Sol de México en el podcast “El Reto del COVID-19 para medios y periodistas”, hace énfasis sobre los sectores que, frente al virus, conforman los primeros flancos de atención por el nivel de importancia que tienen para la sociedad; el sector médico obviamente es el que ocupa el primer lugar de atención a la población frente a la pandemia; el segundo, el área de servicios, como lo es la seguridad pública y en tercer lugar, los medios informativos al ser portavoces de cada gobierno en una situación como la que se vive actualmente en materia de salud pública a nivel mundial.

Ramos comenta en relación al tema, que las coberturas sobre coronavirus invitan a guardar la calma, a quedarse en casa, a seguir las instrucciones (por supuesto que habla de los mejores casos), aunque se sabe también de los medios que apuestan por el alarmismo para hacerse de audiencia, arriesgando su credibilidad al hacer difusión de noticias falsas o fake news, y a los que hay que mantener en la mira, a fin de prevenir a los adultos mayores para que los eviten, pues sólo les generan angustia a través de información sensacionalista y falta de pruebas científicas.

El hecho de citar un artículo académico, no lo es todo, especialmente cuando se usa de manera tendenciosa a través de títulos alarmistas, que claramente apuestan por más vistas en redes sociales, pero no por dar un buen servicio informativo.

Sin embargo, tomando como perspectiva las mejores prácticas de medios (porque las hay), sin éstas, los gobiernos no contarían con portavoces, ya no digamos con los recursos y el impacto para difundir los comunicados de la Organización Mundial de la Salud (OMS) o las medidas que promueve cada gobierno en relación al coronavirus.

Los medios de comunicación y los periodistas comprometidos ofrecen contrastes en la información, a fin de que los tomadores de decisión cuenten también con las historias de cómo la población vive sus encierros, es decir, cómo sobreviven con sus hijos en casa, qué medidas están tomando, si sus familiares se encuentran bien o si los servicios de salud pública han sido insuficientes para atenderles.

Foto: Pixabay

La importancia de los periodistas en la vida pública de cada país, además del uso de los mejores recursos para combatir a la desinformación, debe valerse de la sensibilidad, pues aunque se recomienda que la mayor parte de la población se mantenga en casa, no todas las personas cuentan con ese privilegio.

La cobertura del virus por parte de los medios de comunicación exige cubrirlo de manera responsable, considerando siempre alternativas para difundirlo mientras se informa y se apoya a la sociedad.

Si su periodista de cabecera o medio de información está haciendo todo eso por ustedes, seguramente también está cuidando de la salud y paz mental de los adultos mayores que forman parte de sus vidas.

Gabriela Estrada Espínola es licenciada en Comunicación por la Universidad Simón Bolívar y Maestra en Periodismo sobre Políticas Públicas por el Centro de Investigación y Docencia Económicas, CIDE. Ha colaborado en diversos medios y agencias de publicidad. Twitter: @GabaMaiden

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