Categorías
Sociedad y Bienestar

Reporte Mundial de la Felicidad 2025: ¿México realmente vive bien?

Cuando hablamos de bienestar, muchas veces pensamos en tener un buen trabajo, un ingreso estable o acceso a servicios básicos. Pero, ¿eso es suficiente para decir que vivimos bien? ¿Qué otros factores influyen en cómo nos sentimos en el día a día?

Gran parte de las respuestas las podemos encontrar en el «Reporte Mundial de la Felicidad”, que es un informe anual, publicado por el Centro de Investigación sobre Bienestar de la Universidad de Oxford en colaboración con Gallup y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que clasifica a los países según las evaluaciones de vida autoevaluadas por los encuestados.

Para el análisis de los resultados en América Latina, el EQUIDE de la Universidad Iberoamericana invitó a expertos en el tema calidad de vida y qué podemos hacer para mejorarla, entre los que se encuentran: el Dr. Mariano Rojas (TecNM, México); la Dra. Graciela Teruel Belismelis, Directora de la División de Estudios Sociales de la Universidad Iberoamericana; la Dra. Lina Martínez (ICESI, Colombia), el Dr. Gerardo Leyva (EQUIDE, Ibero) y el Dr. Roberto Castellanos (UNAM, México), además de los comentaristas Pablo Villatoro (CEPAL) y Sofía Ramírez (México, ¿Cómo Vamos?).

En este espacio, la Dra. Graciela Teruel Belismelis, el Dr. Mariano Rojas y el Dr. Gerardo Leyva Parra compartieron ideas clave sobre el bienestar, no sólo hablando de números y estadísticas, sino de lo que realmente hace la diferencia en nuestra felicidad: la salud emocional, la seguridad, la educación y el sentido de comunidad.

Recorrido por el mundo del Bienestar Subjetivo 

Lo que terminó por medir el avance del progreso fue el Producto Interno Bruto (PIB), extendido alrededor del mundo a partir de la segunda mitad del siglo XX. Simon Kuznets, economista y estadístico estadounidense de origen ruso, aunque fue su creador, reconoció en su momento que el PIB no determina el bienestar de una región, pues tiene un alcance limitado en las transacciones de mercado. 

El bienestar va mucho más allá de lo que se puede comprar

El PIB, visto desde la perspectiva de Robert Kennedy en su discurso de la Universidad de Kansas (1969), cuenta todo, excepto aquello que hace que la vida valga la pena, pues incluye la promoción de productos que van de los cigarros a la producción de armas y la tala de bosques, pero no toma en cuenta nuestra voluntad, ni nuestras agallas, ni nuestra sabiduría por nuestro país. Mucho menos la salud, ni la alegría, ni nuestro disfrute.

La otra alternativa para trascender al PIB, es el reporte de la Comisión Stiglitz-Sen-Fitoussi, presentado en 2009. Plantea una visión amplia de progreso y bienestar que considera tres vertientes: el progreso económico, la sostenibilidad de las actividades humanas y  la calidad de vida, en la que el reporte reconoce a las libertades y capacidades y a la perspectiva psicológica (enfocada en el bienestar subjetivo). 

Medir la calidad de vida a través de las experiencias 

La Dra. Graciela Teruel Belismelis, Directora de la División de Estudios Sociales de la Universidad Iberoamericana, considera que “hay que ir más allá de los promedios, además de reconocer las desigualdades existentes en el ámbito subjetivo. El reporte mundial sobre la felicidad, nos acerca a ese conocimiento y nos invita a lograr conexiones efectivas con otras personas, a construir una mejor calidad de vida”.

¿Cómo medir algo tan subjetivo como la felicidad? 

El Dr. Mariano Rojas, profesor investigador del Tecnológico Nacional de México señala que es importante saber cómo vive una persona en cuanto a satisfacción, estados afectivos, el trabajo, la familia, el tiempo libre y, que para ello, existen los once lineamientos para medir el bienestar subjetivo de la OECD, en los que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ha sido uno de los pioneros en adoptar desde el año de 2012.

¿Qué está pasando con la felicidad?

El Reporte Mundial de la Felicidad aprovecha la Encuesta Gallup -aplicada en más de 100 países- calcula promedios, desviaciones estándar y criterios de desigualdad, logrando un ranqueo de países sobre el nivel de satisfacción de vida de las personas, además de comparativos en sus escalas de felicidad. 

La Encuesta Gallup condiciona los valores que miden al Reporte de Felicidad y Gallup no mide variables que se consideran factores de relevancia como: la expectativa de vida, la generosidad, la corrupción, el ingreso, la libertad o el apoyo social. Cada año el Reporte profundiza sobre algún tema, este 2025 es “Caring and Sharing” o “Compartir la vida con otros”.

Cuando se habla de manifestaciones de afecto a los demás, se habla de la importancia de los otros y otredad, del aprecio a los otros, en medio de un contexto con gran población mundial, en contraste con la indiferencia, la desconexión, relaciones superficiales, utilitarias y el constante aumento de la soledad.

Relaciones más despersonalizadas, mercantiles

En el fondo, es un problema del tipo de relaciones humanas que se promueve en las sociedades modernas, en las que el mercado las despersonaliza haciéndolas  instrumentales y poco gratificantes. Las necesidades que contribuyen más a la satisfacción humana son el amor y la pertenencia.

Sentirse parte de un grupo, sentirse apreciado e incluido, no sólo tiene que ver con ser aceptado en la sociedad, sino también tiene que ver con contar con vivienda, seguridad social y con salud. La importancia del vínculo con otros en la infancia, en el trabajo, en la colonia son muy importantes, pero difícilmente podemos entender lo que sucede en sociedades que no conocemos y por esa misma razón no podemos pedirle a economistas anglosajones o de origen europeo que entiendan lo que está pasando en América Latina

En este caso, la felicidad es algo serio, forma parte de las decisiones vitales de la gente, como la decisión de migrar, cambiar de trabajo, manifestarse de consumir drogas. Incluso la decisión de votar por partidos nuevos o el discurso de odio tienen que ver con la infelicidad.

La felicidad es muy importante, conocerla nos ayuda a explicar por qué Costa Rica ocupa la sexta posición a nivel mundial o los motivos por los que México este año ocupa el décimo lugar en el Ranking. Incluso podemos describir las razones de por qué Estados Unidos, a pesar de su opulencia material está por debajo de México y de Costa Rica o, movernos a un espacio de políticas públicas y estrategias de desarrollo para la felicidad, al contar con argumentos para identificar claves de desarrollo.

El mapa de la felicidad

El bienestar se puede medir por medio de las emociones, el sentido de propósito de la vida, el sentido de pertenencia, el enfoque cognitivo y las herramientas pertinentes para evaluarlos, como lo puede ser la Escala de Cantril, que mide el bienestar general y la calidad de vida que tienen las personas.

El  Dr. Gerardo Leyva Parra, del EQUIDE, Universidad Iberoamericana, comparte que “el INEGI usa la satisfacción con la vida, derivada de las recomendaciones de la OCDE basadas en once temas de bienestar por evaluar: vivienda, ingresos, empleo, comunidad, educación, medio ambiente, compromiso cívico, salud, satisfacción, seguridad y balance vida-trabajo”.  

También que el Ranking Mundial de la Felicidad en cada reporte, despliega el promedio de los tres años anteriores, es decir, que con el reporte 2025 lo que tenemos es el promedio  de los promedios de cada país para 2024, 2023 y 2022, es el promedio de los tres años anteriores al reporte.

En la imagen compartida por el Dr. Leyva se ve una gráfica a vuelo de pájaro de cómo se ven las cosas en el mundo, vistas de mayor a menor en el Reporte. Finlandia, Dinamarca, Islandia, Suecia, Países Bajos, Costa Rica, Noruega, Israel, Luxemburgo y México, en contraste con los países ubicados en la parte baja de la distribución: Afganistán -hasta abajo-, luego Sierra Leona, Líbano, Malawi, Zimbabwe, Botsuana,  República Democrática del Congo, etc.

Lo que vemos en estos extremos, vistos desde el extremo superior de los países nórdicos, dominantes del ranking a lo largo de la historia de su medición, encontramos países con instituciones sólidas, redes de protección social bien establecidas, estado de bienestar, democracia, tolerancia, seguridad, altos ingresos, paz. En suma, un conjunto de condiciones favorables para que se den condiciones de felicidad.

Gráfica por: Dr. Gerardo Leyva sobre World Happiness Report 2025.
Gráfica por: Dr. Gerardo Leyva sobre World Happiness Report 2025.

Hacia abajo se ven países pobres, desiguales, violentos, inseguros, insalubres, con institucionalidad débil, mayormente no democráticos. En verde, aparecen en la gráfica los países latinoamericanos

Gráfico por: Dr. Gerardo Leyva, "World Happiness Report, Distopía", 2025.
Gráfico por: Dr. Gerardo Leyva, "World Happiness Report, Distopía", 2025.

Ninguna de las grandes potencias industriales de los integrantes del G7Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido, Estados Unidos-, se encuentra dentro de los primeros quince lugares. Lo mismo ocurre con los “Tigres Asiáticos” –Hong Kong, Corea, Taiwán y Singapur-y con los países integrantes de los BRICSBrasil, Rusia, India, China, Sudáfrica-.

Encontramos países de ingreso medio, que como en el caso de países latinoamericanos que están bastante más arriba de lo que están países con mayores niveles de ingreso, que a pesar de su riqueza y de su poder militar, no alcanzan a tener un posición correspondiente con ese ranking material respecto de la satisfacción con la vida de sus habitantes.

De los 147 países, hay dos que son un conjunto en sí mismos, sus intervalos de confianza en la estimación, están separados -no se traslapan con los de ningún otro país-. El caso de Finlandia es superior a cualquier otro y el caso de Afganistán, éste último con un nivel tan bajo, es inferior a la estimación para las variables que alimentan al modelo en todo el mundo y que supondría una distopía.

México, entre más pobre, ¿más contento?

Respecto de los datos de México, Gerardo Leyva Parra subraya que, estadísticamente no es diferente de los otros nueve países, por lo que su posición es indistinta y no hay por qué emocionarse de que estamos en el número diez. Por ejemplo, en el caso de Venezuela que es el país latino que califica más bajo -en el lugar 82- y que se parece a 18 países en la distribución estadística, las fronteras son difusas, no interesa mi posición, si no la zona

La zona latinoamericana tiene un plus sobre la calidad de las relaciones familiares e interpersonales, aunque las condiciones materiales importan e influyen positivamente en la felicidad, pero no son determinantes. Hay países con altos ingresos que están por debajo de la línea y países con bajos ingresos que están por encima de la línea del PIB per cápita. La eficiencia para la generación de felicidad es mayor en América Latina, que en algunos países como Estados Unidos.  

Gráfico por: Dr. Gerardo Leyva, "World Happiness Report, Felicidad vs. PIB per cápita (LN)", 2025.
Gráfico por: Dr. Gerardo Leyva, "World Happiness Report, Felicidad vs. PIB per cápita (LN)", 2025.

En la siguiente gráfica encontramos en la parte superior, países de Europa del Este que, cuando inició el reporte presentaban resultados muy por debajo de lo que se esperaría del PIB per cápita. La sacudida que significó la separación del control soviético los dejó bastante aturdidos y, el tiempo que ha transcurrido desde entonces, hasta ahora, ha significado una convergencia de esos países con el resto de los países europeos, que ha implicado que han crecido más rápido en  términos de felicidad que el resto de los países.

Gráfico por: Dr. Gerardo Leyva, "World Happiness Report, Ganadores y Perdedores", 2025.
Gráfico por: Dr. Gerardo Leyva, "World Happiness Report, Ganadores y Perdedores", 2025.

En la parte baja se encuentra Afganistán, secuestrado en un ambiente terrible de guerra tras guerra, la última de larga duración para después dejar a los talibanes en control del país con las armas de Estados Unidos. Después se encuentra Líbano en combinación de factores para favorecer que la calidad de vida se deteriore y así el resto de los países en el grupo.

En el grupo latino, el mayor perdedor es Venezuela, aunque el conjunto de resultados de este sector es interesante, como el caso de México con todo y su décimo lugar, pues ahora está peor de lo que estaba en niveles en 2012 y 2015.

La siguiente gráfica ilustra a México en color verde, en la que se ve cómo calificaba arriba de siete a inicios de la medición y ahora está por debajo de ese nivel. Aunque el décimo lugar lo logramos porque otros países bajaron.

Gráfico por: Dr. Gerardo Leyva, "World Happiness Report, México, Chile y Venezuela", 2025.
Gráfico por: Dr. Gerardo Leyva, "World Happiness Report, México, Chile y Venezuela", 2025.

El ranking no debe impresionarnos tanto, porque es el resultado de cómo le fue al país, en combinación de cómo le fue a los demás. Muchos países industriales que originalmente se encontraban en posiciones muy altas, han venido deteriorando su nivel y, por lo tanto, su posición, abriendo espacios para que países como en nuestro, suban.

Celebrar la décima posición de México, al momento de comparar en el largo plazo, no estamos mucho mejor de lo que estábamos antes. De hecho estamos un poco peor.

Satisfacción de vida en México

Aquí vemos dos criterios de medición para el país, que son el que reporta Gallup para el reporte Mundial de la Felicidad (en color morado) y el otro, que reporta el INEGI para satisfacción con la vida (en color azul). Son dos medidas cognitivas de bienestar subjetivo, pero en la del INEGI si se aplican dos preguntas a la misma persona, responderá más alto en cuanto a satisfacción con la vida, que en la Escalera de Cantril. Lo que extraña es que las tendencias sean diferentes, aunque la medida del INEGI tiene una muestra mucho más grande que la de Gallup , aproximadamente de 2,200 hogares por trimestre, cuando Gallup sólo tiene mil al año.

Gráfico por: Dr. Gerardo Leyva, "World Happiness Report, Satisfacción con la vida en México", 2025.
Gráfico por: Dr. Gerardo Leyva, "World Happiness Report, Satisfacción con la vida en México", 2025.

El movimiento del bienestar de la satisfacción con la vida es bastante plano, no se registran variaciones muy marcadas en el caso de Gallup, que nos invita a pensar que su información es maravillosa con la visión que ofrece sobre el panorama mundial, pero que nivel de un país, la muestra puede ser insuficiente para captar los movimientos entre los años.

Felicidad y Honestidad

Una manera de medir los porcentajes de felicidad y de honestidad es haciendo un comparativo de rankings entre felicidad y devolución de cartera a un extraño, preguntando a los encuestados si creen que si perdieran su cartera y alguien más la encontrara, ¿se la devolvería? En este apartado, México califica fatal, así como el resto de los países latinos. Lo interesante no radica en preguntar si devolverían la cartera, pues todos responderían que sí, pero la percepción que tenemos de nuestra comunidad, nos refleja a nosotros mismos.

En efecto, tenemos un índice de felicidad alto en México, pero hay una característica que está detrás: los demás no nos importan mucho si no están dentro de nuestro círculo inmediato de afectos. 

Gráfico por: Dr. Gerardo Leyva, "World Happiness Report, Felicidad y honestidad", 2025.
Gráfico por: Dr. Gerardo Leyva, "World Happiness Report, Felicidad y honestidad", 2025.

Si lo que le pasa a la persona entrevistada recae sobre el círculo de una persona cercana a ella, en Latinoamérica correría con “la suerte” de que no pase desapercibido y le importe. De otra manera, lo que pase fuera de ese círculo, no cuenta, reflejando tribalidad y familiaridad, pero de poca ciudadanía.

Esa tribalidad hace que reportemos niveles más altos de felicidad de los que se podrían reportar en México, sumado a que las encuestas del INEGI van más allá de lo que nos dice  Gallup. Sabemos que las personas con mayor ingreso responden más alto, a diferencia de quienes se encuentran dentro de la pobreza multidimensional, negativamente asociada con la felicidad -lo de “pobres, pero contentos”, no es tan cierto-. Si eres más pobre, eres menos feliz.

Los temas de salud mental, también se encuentran claramente correlacionados negativamente con la felicidad; los temas de violencia tienen un signo negativo, al igual que la violencia doméstica, mientras la calidad de las relaciones de pareja son relacionadas positivamente con la felicidad, en contraste con las conductas autodestructivas, no tener en quién confiar y la discriminación que también deterioran la felicidad.

Gráfico por: Dr. Gerardo Leyva, "World Happiness Report, Sobre México sabemos, además...", 2025.
Gráfico por: Dr. Gerardo Leyva, "World Happiness Report, Sobre México sabemos, además...", 2025.

Este reporte nos deja claro que la felicidad no es sólo un estado de ánimo individual, sino un reflejo de la sociedad en la que vivimos. No basta con que cada persona intente ser más feliz si las condiciones colectivas no acompañan. La confianza en los demás, la seguridad, la estabilidad económica y emocional, e incluso la percepción que tenemos de nuestra comunidad, juegan un papel clave.

Más allá de celebrar un décimo lugar en el ranking, es importante cuestionarnos qué tipo de felicidad estamos construyendo. ¿Es una felicidad sostenida en redes cercanas, pero desvinculada de un sentido más amplio de comunidad? ¿Estamos normalizando desigualdades y violencias que afectan el bienestar de muchas personas?

Quizá la verdadera pregunta no es si estamos entre los países más felices del mundo, sino qué tipo de país queremos ser para que esa felicidad sea real, sostenible y compartida.

FUENTE:

Seminario Internacional: Análisis del Reporte Mundial de la Felicidad 2025 desde la perspectiva Latinoamericana. EQUIDE, Ibero, Marzo 2025.

Categorías
Opinión

Si no marché este 8M, sigo en la lucha

El 8M no es un lugar. Si no marché, no pude o no quise, sigo en la lucha.

8 de marzo
Si no marché este 8M sigo en la lucha.

Salir a manifestarte a las calles cada 8M no es una experiencia universal accesible para todos los cuerpos ni para todas las mujeres.

Durante mucho tiempo sentí que acudir a las marchas y movilizaciones era la máxima expresión de superioridad moral de la militancia en las causas sociales, políticas, ambientales, civiles, etcétera.

Hasta hace no tanto me sentía una mala feminista por no pronunciarme en las marchas, por abrumarme en las multitudes y perder la cordura ante las masas, pero cuando una muy querida y aguerrida amiga adquirió una condición de discapacidad entendí -gracias a sus palabras- que salir a manifestarte a las calles no es una experiencia universal accesible para todos los cuerpos ni para todas las mujeres.

El 8M no es un lugar, es una fecha, pero más allá de eso es un símbolo de una lucha constante que se hace diariamente. No vamos al 8M, el 8M nos alcanza como nos alcanzan todos los días, estemos en donde estemos, a hombres y mujeres por igual. El valor del 8M lo hacemos nosotras, somos todas, en todas partes, al mismo tiempo, políticamente hablando.

El valor del 8M no se limita a las marchas en el zócalo y las avenidas grandotas, la lucha se hace en las casas, en los trabajos, en las familias, en las escuelas, en los comercios, en las calles chiquitas sin pavimento ni iluminación. La lucha no sólo se aprende formándote académicamente en estudios de la mujer, se aprende viviendo todos los días y conociendo las realidades que nos atraviesan como mujeres y en nuestra diversidad.

Salir a las calles no es para todas, porque muchas no podemos, y con culpa admitimos que no queremos, pero eso no nos hace menos feministas ni menos útiles a la causa colectiva. Lo que hacemos aporta desde todas las trincheras cuando nuestros pensamientos y actos son congruentes, autocríticos, personales y políticos. Resistimos y luchamos cuando usamos nuestra voz, así sea en la reclusión. 

Las enfermas luchan.

Las presas luchan

Las que convalecen luchan.

Las que viven con discapacidad luchan.

Las sordas luchan.

Las ciegas luchan.

Las gordas luchan.

Las locas luchan.

Las que viven con agorafobia luchan.

Las que tienen ansiedad social luchan.

Las que están cautivas luchan.

Las que están siendo explotadas luchan.

Las que se quedan a hacer la comida, luchan, no importa si no se acuerparon en Reforma, ahí hay muchas hermanas acuerpándose por las que no están ahí.

 

Samanta Chávez Jiménez, Psicóloga social, tallerista, feminista y neurodivergente TDAH, estudió Psicología en la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco (UAM). Brinda acompañamiento psicológico con perspectiva de Derechos Humanos, colabora en instituciones y colectivos de trabajo humanitario. Sus reflexiones abordan el feminismo, el amor romático, la cultura pop y la salud mental. FB: Sam Chávez. IG: ladycraving.

 

Sam
Samanta Chávez Jiménez, Psicóloga social, "Si no marché este 8M sigo en la lucha". Ilustración: Vale Rodríguez.